Château Hosanna

En lo alto de la meseta de Pomerol, la diminuta trama de Château Hosanna se vive como un concentrado del lugar: apenas 4,5 hectáreas, rodeadas de vecinos célebres y, aun así, con voz propia. Ya en el siglo XVI la familia de May trabajaba estas viñas; hasta 1999 la finca fue conocida como Certan‑Giraud, antes de incorporarse a la familia Jean‑Pierre Moueix.

El terruño combina gravas rojizas y arcillas atravesadas por la “crasse de fer”, capa rica en hierro que aporta al Merlot profundidad y tensión. El Cabernet Franc suma nervio y verticalidad. La vendimia manual, la selección estricta y la vinificación por parcelas fijan la precisión.

La crianza en barrica acompaña sin disfrazar. El resultado es un Pomerol de autoridad serena: densidad contenida, tanino de grano fino y un final largo, mineral, que parece recordar la meseta.

Château Hosanna

En lo alto de la meseta de Pomerol, la diminuta trama de Château Hosanna se vive como un concentrado del lugar: apenas 4,5 hectáreas, rodeadas de vecinos célebres y, aun así, con voz propia. Ya en el siglo XVI la familia de May trabajaba estas viñas; hasta 1999 la finca fue conocida como Certan‑Giraud, antes de incorporarse a la familia Jean‑Pierre Moueix.

El terruño combina gravas rojizas y arcillas atravesadas por la “crasse de fer”, capa rica en hierro que aporta al Merlot profundidad y tensión. El Cabernet Franc suma nervio y verticalidad. La vendimia manual, la selección estricta y la vinificación por parcelas fijan la precisión.

La crianza en barrica acompaña sin disfrazar. El resultado es un Pomerol de autoridad serena: densidad contenida, tanino de grano fino y un final largo, mineral, que parece recordar la meseta.