Château Meyney

En las colinas de Saint‑Estèphe, junto a la Gironda, Château Meyney ocupa un lugar donde la vida monástica marcó el ritmo del viñedo. Aquí se plantaron cepas ya en 1625; en 1662 el priorato de los Feuillants dejó una huella tan visible que esa fecha sigue ligada a la identidad de la finca.

El viñedo, en gran parte en una sola pieza, se asienta sobre lomas de grava y arcilla con drenaje natural. Cabernet Sauvignon aporta armazón, Merlot construye la textura y Petit Verdot añade relieve; fermentaciones con control de temperatura, maceraciones precisas y crianza en roble francés buscan profundidad con contención.

También hay un giro histórico: en la clasificación de 1855, Meyney pudo haber sido propuesto, pero sus dueños eligieron otro château. Esa ausencia se volvió independencia, y Saint‑Estèphe habla aquí a través del terruño, la constancia y la paciencia.

Château Meyney

En las colinas de Saint‑Estèphe, junto a la Gironda, Château Meyney ocupa un lugar donde la vida monástica marcó el ritmo del viñedo. Aquí se plantaron cepas ya en 1625; en 1662 el priorato de los Feuillants dejó una huella tan visible que esa fecha sigue ligada a la identidad de la finca.

El viñedo, en gran parte en una sola pieza, se asienta sobre lomas de grava y arcilla con drenaje natural. Cabernet Sauvignon aporta armazón, Merlot construye la textura y Petit Verdot añade relieve; fermentaciones con control de temperatura, maceraciones precisas y crianza en roble francés buscan profundidad con contención.

También hay un giro histórico: en la clasificación de 1855, Meyney pudo haber sido propuesto, pero sus dueños eligieron otro château. Esa ausencia se volvió independencia, y Saint‑Estèphe habla aquí a través del terruño, la constancia y la paciencia.