Château Montrose

En el límite de Saint‑Estèphe, abierto a la Gironda, Château Montrose se alza sobre una loma de grava plantada por primera vez en 1815. Étienne Théodore Dumoulin desbrozó estas tierras y, en apenas cuatro décadas, levantó un dominio consagrado en 1855 como Deuxième Grand Cru Classé.

El terruño pertenece a los “núcleos” de élite del Médoc: gravas profundas con arena en superficie sobre un subsuelo arcilloso, drenante y a la vez con reserva hídrica en profundidad. Cabernet Sauvignon marca la estructura, Merlot aporta amplitud, y Petit Verdot junto a Cabernet Franc perfilan; vinificación precisa y crianza en roble francés buscan longitud y tensión, no artificio.

Desde la adquisición por Martin y Olivier Bouygues en 2006, Montrose ha entrado en el siglo XXI con inversiones en precisión, sostenibilidad e infraestructura. El resultado es un Saint‑Estèphe de fuerza controlada, construido para el juego largo y fiel a su lugar.

Château Montrose

En el límite de Saint‑Estèphe, abierto a la Gironda, Château Montrose se alza sobre una loma de grava plantada por primera vez en 1815. Étienne Théodore Dumoulin desbrozó estas tierras y, en apenas cuatro décadas, levantó un dominio consagrado en 1855 como Deuxième Grand Cru Classé.

El terruño pertenece a los “núcleos” de élite del Médoc: gravas profundas con arena en superficie sobre un subsuelo arcilloso, drenante y a la vez con reserva hídrica en profundidad. Cabernet Sauvignon marca la estructura, Merlot aporta amplitud, y Petit Verdot junto a Cabernet Franc perfilan; vinificación precisa y crianza en roble francés buscan longitud y tensión, no artificio.

Desde la adquisición por Martin y Olivier Bouygues en 2006, Montrose ha entrado en el siglo XXI con inversiones en precisión, sostenibilidad e infraestructura. El resultado es un Saint‑Estèphe de fuerza controlada, construido para el juego largo y fiel a su lugar.