Andrea da Ponte
Entre las colinas del Veneto, cerca de Conegliano‑Valdobbiadene, en Andrea da Ponte la grappa se destila como herencia desde 1892. En 1896 Matteo Da Ponte publica su “Manuale di distillazione” y fija el Metodo Da Ponte, aún vigente en cada partida.
Todo arranca con vinacce fresquísimas, appena svinate, a menudo procedentes de uvas Prosecco de la zona DOCG. La destilación, lenta y cuidada, se apoya en alambiques discontinuos y un calentamiento delicado tipo bagnomaria. Columnas patentadas, cortes rigurosos de cabeza y cola, controles analíticos y trabajo al vacío persiguen una sola idea: conservar intacta la huella aromática varietal de la uva.
Los lotes pensados para la crianza descansan en botti y barriques de roble de Limousin, de 3 a más de 12 años. Así nace un destilado de orujo preciso y elegante, donde tradición y técnica moderna se unen en una firma clara.Andrea da Ponte
Entre las colinas del Veneto, cerca de Conegliano‑Valdobbiadene, en Andrea da Ponte la grappa se destila como herencia desde 1892. En 1896 Matteo Da Ponte publica su “Manuale di distillazione” y fija el Metodo Da Ponte, aún vigente en cada partida.
Todo arranca con vinacce fresquísimas, appena svinate, a menudo procedentes de uvas Prosecco de la zona DOCG. La destilación, lenta y cuidada, se apoya en alambiques discontinuos y un calentamiento delicado tipo bagnomaria. Columnas patentadas, cortes rigurosos de cabeza y cola, controles analíticos y trabajo al vacío persiguen una sola idea: conservar intacta la huella aromática varietal de la uva.
Los lotes pensados para la crianza descansan en botti y barriques de roble de Limousin, de 3 a más de 12 años. Así nace un destilado de orujo preciso y elegante, donde tradición y técnica moderna se unen en una firma clara.