Château Laroque
En lo alto de Saint‑Émilion, sobre la meseta calcárea de Saint‑Christophe‑des‑Bardes, Château Laroque parece una fortaleza más que una bodega. Su huella llega a una torre del siglo XII, y el château actual se configuró en el XVII bajo el Marquis de Rochefort‑Lavie.
Con uno de los mayores patrimonios de viñedo de la denominación, las parcelas se asientan en suelos arcillo‑calcáreos donde manda el Merlot y el Cabernet Franc aporta nervio; para el Grand Vin solo se reservan los mejores pagos. La vendimia se gestiona parcela a parcela, atendiendo a exposición y equilibrio hídrico, para que la dimensión no diluya el detalle.
Una crianza medida en barrica busca textura y longevidad sin exceso de roble. Laroque convierte historia y paisaje en un Saint‑Émilion nítido, cincelado por la caliza.Château Laroque
En lo alto de Saint‑Émilion, sobre la meseta calcárea de Saint‑Christophe‑des‑Bardes, Château Laroque parece una fortaleza más que una bodega. Su huella llega a una torre del siglo XII, y el château actual se configuró en el XVII bajo el Marquis de Rochefort‑Lavie.
Con uno de los mayores patrimonios de viñedo de la denominación, las parcelas se asientan en suelos arcillo‑calcáreos donde manda el Merlot y el Cabernet Franc aporta nervio; para el Grand Vin solo se reservan los mejores pagos. La vendimia se gestiona parcela a parcela, atendiendo a exposición y equilibrio hídrico, para que la dimensión no diluya el detalle.
Una crianza medida en barrica busca textura y longevidad sin exceso de roble. Laroque convierte historia y paisaje en un Saint‑Émilion nítido, cincelado por la caliza.