Château Trotanoy
En la meseta de Pomerol, donde la arcilla con grava puede secarse hasta parecer cemento, se asienta Château Trotanoy; el nombre recuerda un suelo “demasiado duro” de trabajar.
Considerado uno de los crus emblemáticos desde finales del siglo XVIII, el château fue adquirido en 1953 por Jean‑Pierre Moueix, que lo integró en una cultura de precisión silenciosa. El terroir combina arcillas densas y gravas, con presencia de un estrato ferruginoso (machefer): retiene agua, pero exige drenaje y raíces profundas. Con algo más de siete hectáreas, manda el Merlot y lo acompaña un toque de Cabernet Franc, vendimiados por pequeños lotes para respetar cada matiz de parcela.
En bodega se prioriza la medida: vinificación separada, extracciones suaves y una larga crianza en barrica francesa para ordenar estructura y textura. El objetivo es que Pomerol se lea como geología y tiempo, no como receta.Château Trotanoy
En la meseta de Pomerol, donde la arcilla con grava puede secarse hasta parecer cemento, se asienta Château Trotanoy; el nombre recuerda un suelo “demasiado duro” de trabajar.
Considerado uno de los crus emblemáticos desde finales del siglo XVIII, el château fue adquirido en 1953 por Jean‑Pierre Moueix, que lo integró en una cultura de precisión silenciosa. El terroir combina arcillas densas y gravas, con presencia de un estrato ferruginoso (machefer): retiene agua, pero exige drenaje y raíces profundas. Con algo más de siete hectáreas, manda el Merlot y lo acompaña un toque de Cabernet Franc, vendimiados por pequeños lotes para respetar cada matiz de parcela.
En bodega se prioriza la medida: vinificación separada, extracciones suaves y una larga crianza en barrica francesa para ordenar estructura y textura. El objetivo es que Pomerol se lea como geología y tiempo, no como receta.