Château Durfort Vivens

En Margaux, la historia de Château Durfort‑Vivens se remonta a los Durfort de Duras: de antiguo pabellón de caza pasó a ser finca vitícola en el siglo XVII, y en 1824 se añadió el nombre Vivens. Su rango de Deuxième Cru Classé de 1855 lo fija como referencia histórica del Médoc.

Con Gonzague Lurton desde 1992, el enfoque se volvió más preciso: viticultura biodinámica, trabajo por parcelas y Cabernet Sauvignon como columna vertebral sobre gravas de Graves. En bodega, vinificaciones por lote y extracción controlada preservan finura; ánforas TAVA conviven con barrica francesa, aportando una crianza de menor huella y mayor textura.

Así, Durfort‑Vivens ofrece un Margaux contemporáneo con raíces profundas: tanino de grano fino, perfil floral y una vocación de guarda que mantiene el terruño en primer plano a lo largo de los años.

Château Durfort Vivens

En Margaux, la historia de Château Durfort‑Vivens se remonta a los Durfort de Duras: de antiguo pabellón de caza pasó a ser finca vitícola en el siglo XVII, y en 1824 se añadió el nombre Vivens. Su rango de Deuxième Cru Classé de 1855 lo fija como referencia histórica del Médoc.

Con Gonzague Lurton desde 1992, el enfoque se volvió más preciso: viticultura biodinámica, trabajo por parcelas y Cabernet Sauvignon como columna vertebral sobre gravas de Graves. En bodega, vinificaciones por lote y extracción controlada preservan finura; ánforas TAVA conviven con barrica francesa, aportando una crianza de menor huella y mayor textura.

Así, Durfort‑Vivens ofrece un Margaux contemporáneo con raíces profundas: tanino de grano fino, perfil floral y una vocación de guarda que mantiene el terruño en primer plano a lo largo de los años.