Château La Serre
A pocos pasos de las murallas medievales, Château La Serre ocupa un lugar privilegiado en Saint‑Émilion como Grand Cru Classé: solo 7 hectáreas en el borde del altiplano calcáreo. Desde 1956, la familia d’Arfeuille cuida este bloque compacto de roca y arcilla, buscando siempre frescura y definición.
Bajo una fina capa de arcilla aparece la caliza asteriada, atravesada por galerías subterráneas que influyen en el movimiento del agua y en el equilibrio hídrico de la vid. La exposición a los vientos del plateau regula la maduración; el trabajo se decide parcela a parcela, con vendimia selectiva y una vinificación precisa.
En lugar de perseguir opulencia, La Serre interpreta Saint‑Émilion desde la tensión: estructura nítida, profundidad controlada y una huella mineral que remite, inevitablemente, a la piedra.Château La Serre
A pocos pasos de las murallas medievales, Château La Serre ocupa un lugar privilegiado en Saint‑Émilion como Grand Cru Classé: solo 7 hectáreas en el borde del altiplano calcáreo. Desde 1956, la familia d’Arfeuille cuida este bloque compacto de roca y arcilla, buscando siempre frescura y definición.
Bajo una fina capa de arcilla aparece la caliza asteriada, atravesada por galerías subterráneas que influyen en el movimiento del agua y en el equilibrio hídrico de la vid. La exposición a los vientos del plateau regula la maduración; el trabajo se decide parcela a parcela, con vendimia selectiva y una vinificación precisa.
En lugar de perseguir opulencia, La Serre interpreta Saint‑Émilion desde la tensión: estructura nítida, profundidad controlada y una huella mineral que remite, inevitablemente, a la piedra.