Château Lagrange

Entre bosques, un lago y amplios jardines, Château Lagrange en Saint‑Julien se vive como un paisaje completo. Hay viñas documentadas desde el siglo XVI y, en 1855, llegó la consagración como 3ème Grand Cru Classé. Tras una etapa más discreta, la compra por Suntory en 1983 impulsó replantaciones, renovación de bodega y una vuelta a la precisión.

Dos lomas de grava orientadas norte‑sur descansan sobre arcillas calcáreas: escenario natural para el Cabernet Sauvignon. El trabajo por parcelas y la selección estricta alimentan también el segundo vino, Les Fiefs de Lagrange. El ensamblaje se apoya en Cabernet con Merlot como contrapeso; la crianza es larga, alrededor de 21 meses, con una cuota significativa de roble nuevo.

Así se interpreta Saint‑Julien en clave de arquitectura: profundidad, tensión y elegancia contenida.

Château Lagrange

Entre bosques, un lago y amplios jardines, Château Lagrange en Saint‑Julien se vive como un paisaje completo. Hay viñas documentadas desde el siglo XVI y, en 1855, llegó la consagración como 3ème Grand Cru Classé. Tras una etapa más discreta, la compra por Suntory en 1983 impulsó replantaciones, renovación de bodega y una vuelta a la precisión.

Dos lomas de grava orientadas norte‑sur descansan sobre arcillas calcáreas: escenario natural para el Cabernet Sauvignon. El trabajo por parcelas y la selección estricta alimentan también el segundo vino, Les Fiefs de Lagrange. El ensamblaje se apoya en Cabernet con Merlot como contrapeso; la crianza es larga, alrededor de 21 meses, con una cuota significativa de roble nuevo.

Así se interpreta Saint‑Julien en clave de arquitectura: profundidad, tensión y elegancia contenida.