Château Moulin Haut Laroque

En las alturas del Libournais, sobre las laderas calcáreo‑arcillosas de Fronsac, Château Moulin Haut‑Laroque conserva un hilo de historia poco común: la familia mantiene botellas con etiqueta propia del año 1890, testimonio de una continuidad que no necesita ruido. El proyecto actual se apoya en rigor y paciencia.

El viñedo se reparte entre las pendientes de Saillans y la meseta más elevada de Fronsac, donde la caliza y la arcilla aportan tensión natural. Predomina Merlot, escoltado por Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon, con un guiño de Malbec procedente de cepas muy viejas. Trabajo por parcelas, extracciones suaves y crianza en madera buscan línea y proporción, no artificio.

Así se define un Canon‑Fronsac de terroir: sobrio, construido y con la convicción de que el tiempo en botella termina de ordenar la historia.

Château Moulin Haut Laroque

En las alturas del Libournais, sobre las laderas calcáreo‑arcillosas de Fronsac, Château Moulin Haut‑Laroque conserva un hilo de historia poco común: la familia mantiene botellas con etiqueta propia del año 1890, testimonio de una continuidad que no necesita ruido. El proyecto actual se apoya en rigor y paciencia.

El viñedo se reparte entre las pendientes de Saillans y la meseta más elevada de Fronsac, donde la caliza y la arcilla aportan tensión natural. Predomina Merlot, escoltado por Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon, con un guiño de Malbec procedente de cepas muy viejas. Trabajo por parcelas, extracciones suaves y crianza en madera buscan línea y proporción, no artificio.

Así se define un Canon‑Fronsac de terroir: sobrio, construido y con la convicción de que el tiempo en botella termina de ordenar la historia.