Château Plince
A las afueras del caserío de Catusseau, en Pomerol, Château Plince se asienta como una sola pieza de viñedo: poca superficie, intención precisa. Desde hace más de cuatro generaciones la familia Moreau cultiva estas parcelas, vecinas de Nenin y La Pointe, convencida de que el rigor nace de lo pequeño.
Arenas oscuras sobre un subsuelo rico en hierro —la célebre crasse de fer— dan al Merlot columna y al Cabernet Franc tensión. Tras la vendimia, la selección es minuciosa; después llegan la maceración prefermentativa y la fermentación en depósitos de cemento termorregulados, buscando extracción fina y equilibrio.
La crianza en roble francés se aplica con medida, más para pulir la textura que para disfrazar. Plince narra Pomerol a través del suelo y la contención: concentrado sin ser pesado, con una densidad discreta y verdadera.Château Plince
A las afueras del caserío de Catusseau, en Pomerol, Château Plince se asienta como una sola pieza de viñedo: poca superficie, intención precisa. Desde hace más de cuatro generaciones la familia Moreau cultiva estas parcelas, vecinas de Nenin y La Pointe, convencida de que el rigor nace de lo pequeño.
Arenas oscuras sobre un subsuelo rico en hierro —la célebre crasse de fer— dan al Merlot columna y al Cabernet Franc tensión. Tras la vendimia, la selección es minuciosa; después llegan la maceración prefermentativa y la fermentación en depósitos de cemento termorregulados, buscando extracción fina y equilibrio.
La crianza en roble francés se aplica con medida, más para pulir la textura que para disfrazar. Plince narra Pomerol a través del suelo y la contención: concentrado sin ser pesado, con una densidad discreta y verdadera.