Château Tour Saint Christophe

Sobre las terrazas de piedra seca de Saint‑Christophe‑des‑Bardes, en Saint‑Émilion, Château Tour Saint Christophe se presenta en escalones de viña: una postal insólita en Burdeos.

Parte del viñedo está plantado en estrechos bancales levantados en el siglo XVIII y restaurados recientemente, muro a muro, a mano. Desde la compra en 2012 por Peter Kwok y su hija Karen, el trabajo se decide por parcelas: vendimia manual, selección rigurosa y fechas de recolección ajustadas tras catar bayas. El terroir arcillo‑calcáreo —arcilla roja sobre caliza de Astéries— ofrece drenaje natural y tensión mineral; en 2022 el château fue reconocido como Saint‑Émilion Grand Cru Classé.

La vinificación se adapta a cada lote en depósitos de hormigón termorregulados o, para una parte, directamente en barrica mediante vinification intégrale. La crianza dura 15–18 meses con un uso moderado de roble nuevo, para que el origen sea la verdadera firma.

Château Tour Saint Christophe

Sobre las terrazas de piedra seca de Saint‑Christophe‑des‑Bardes, en Saint‑Émilion, Château Tour Saint Christophe se presenta en escalones de viña: una postal insólita en Burdeos.

Parte del viñedo está plantado en estrechos bancales levantados en el siglo XVIII y restaurados recientemente, muro a muro, a mano. Desde la compra en 2012 por Peter Kwok y su hija Karen, el trabajo se decide por parcelas: vendimia manual, selección rigurosa y fechas de recolección ajustadas tras catar bayas. El terroir arcillo‑calcáreo —arcilla roja sobre caliza de Astéries— ofrece drenaje natural y tensión mineral; en 2022 el château fue reconocido como Saint‑Émilion Grand Cru Classé.

La vinificación se adapta a cada lote en depósitos de hormigón termorregulados o, para una parte, directamente en barrica mediante vinification intégrale. La crianza dura 15–18 meses con un uso moderado de roble nuevo, para que el origen sea la verdadera firma.