Eisenstadt, capital del Burgenland, está rodeada de viñedos reputados del Leithaberg. Suelos de caliza y pizarra dan Blaufränkisch con carácter y blancos tensos y salinos. El cercano Neusiedlersee suaviza el clima. Vinos que combinan un toque urbano con la elegancia clásica del Leithaberg.