Giaconda Estate Vineyard
En las colinas de Beechworth, Victoria, Giaconda funciona como un pequeño laboratorio de clasicismo australiano. Rick Kinzbrunner compró estas tierras a inicios de los años 80, tras formarse entre Nueva Zelanda y California, y desde entonces trabaja con una obsesión: que cada añada suene a lugar, no a receta.
Las parcelas se sitúan en altitud, con noches frías y brisas constantes; los suelos de granito descompuesto, arcillas y vetas de esquisto aportan drenaje y un pulso mineral. Vendimia manual, selección estricta, prensado suave y fermentación espontánea marcan el ritmo.
La crianza se construye con calma: roble francés, trabajo fino sobre lías y largos meses de afinado para dar estructura y profundidad. En tintos, las ánforas y la maceración prolongada buscan taninos más sedosos y una extracción controlada, una innovación silenciosa al servicio del terruño.
Giaconda Estate Vineyard
En las colinas de Beechworth, Victoria, Giaconda funciona como un pequeño laboratorio de clasicismo australiano. Rick Kinzbrunner compró estas tierras a inicios de los años 80, tras formarse entre Nueva Zelanda y California, y desde entonces trabaja con una obsesión: que cada añada suene a lugar, no a receta.
Las parcelas se sitúan en altitud, con noches frías y brisas constantes; los suelos de granito descompuesto, arcillas y vetas de esquisto aportan drenaje y un pulso mineral. Vendimia manual, selección estricta, prensado suave y fermentación espontánea marcan el ritmo.
La crianza se construye con calma: roble francés, trabajo fino sobre lías y largos meses de afinado para dar estructura y profundidad. En tintos, las ánforas y la maceración prolongada buscan taninos más sedosos y una extracción controlada, una innovación silenciosa al servicio del terruño.