Lejay Lagoute

Desde 1841, en Lejay Lagoute, en la región Côtes du Rhône, la grosella negra se trata como un fruto de culto: cosecha a mano, plena madurez y maceración paciente en alcohol. La casa trabaja con mentalidad de maestro licorero: extraer, no apresurar.

Dos variedades de cassis se maceran por separado entre 8 y 10 semanas a temperatura ambiente, dejando que el tiempo y la gravedad definan la pureza. Del jugo de escurrido, un prensado suave y la decantación nace el «vierge mélange», la esencia sin maquillaje.

Solo entonces se afina la dulzura, y una infusión de yemas de grosella libera aceites esenciales y una nota vegetal profunda. Reconocida con el sello EPV en 2017, la firma mantiene un ritual exacto: lotes controlados, reposo sereno y embotellado impecable, hasta el último cierre.

Lejay Lagoute

Desde 1841, en Lejay Lagoute, en la región Côtes du Rhône, la grosella negra se trata como un fruto de culto: cosecha a mano, plena madurez y maceración paciente en alcohol. La casa trabaja con mentalidad de maestro licorero: extraer, no apresurar.

Dos variedades de cassis se maceran por separado entre 8 y 10 semanas a temperatura ambiente, dejando que el tiempo y la gravedad definan la pureza. Del jugo de escurrido, un prensado suave y la decantación nace el «vierge mélange», la esencia sin maquillaje.

Solo entonces se afina la dulzura, y una infusión de yemas de grosella libera aceites esenciales y una nota vegetal profunda. Reconocida con el sello EPV en 2017, la firma mantiene un ritual exacto: lotes controlados, reposo sereno y embotellado impecable, hasta el último cierre.