Angerer Kurt

En Lengenfeld, Angerer Kurt representa una bodega que une origen y oficio con coherencia.

En Lengenfeld, en pleno Kamptal, Kurt Angerer interpreta el viñedo como si fuera un mapa geológico. Aquí mandan los cambios de suelo: roca madre, löss profundo y franjas de grava se alternan a pocos pasos, y las etiquetas lo dicen sin rodeos—“Granit”, “Loam”, “Kies”, “Eichenstaude”. Más que nombres, son coordenadas para leer las Rieden. El propio Angerer habla de la unión entre naturaleza y cultura, con creatividad de bodeguero y disciplina de viticultor: primero el trabajo en la viña, luego una vinificación limpia, sin artificios.

En copa el Kamptal aparece con estructura: acidez firme, especia fresca, fruta madura contenida y un final mineral, pedregoso, que recuerda el crujido de la grava bajo las botas.

Angerer Kurt

En Lengenfeld, Angerer Kurt representa una bodega que une origen y oficio con coherencia.

En Lengenfeld, en pleno Kamptal, Kurt Angerer interpreta el viñedo como si fuera un mapa geológico. Aquí mandan los cambios de suelo: roca madre, löss profundo y franjas de grava se alternan a pocos pasos, y las etiquetas lo dicen sin rodeos—“Granit”, “Loam”, “Kies”, “Eichenstaude”. Más que nombres, son coordenadas para leer las Rieden. El propio Angerer habla de la unión entre naturaleza y cultura, con creatividad de bodeguero y disciplina de viticultor: primero el trabajo en la viña, luego una vinificación limpia, sin artificios.

En copa el Kamptal aparece con estructura: acidez firme, especia fresca, fruta madura contenida y un final mineral, pedregoso, que recuerda el crujido de la grava bajo las botas.