Château La Fleur Pétrus
En la meseta de Pomerol, donde gravas, arcillas y la “crasse de fer” rica en hierro gobiernan el agua del suelo, Château La Fleur‑Pétrus expresa con sobriedad el sello de la familia Moueix. El nombre nace de antiguos lieux‑dits entre “Pétrus” y “La Fleur”; una casa de campo de 1782 recuerda la larga vida de estas viñas, antes de que Jean‑Pierre Moueix lo adquiriera en 1950.
El viñedo se lee por parcelas: vendimia manual, selección estricta, fermentaciones controladas y extracciones suaves para que la concentración del plateau no se convierta en peso. El Merlot aporta profundidad, el Cabernet Franc perfila tensión y precisión.
La crianza en barrica actúa como pulido, no como disfraz, dejando una textura sedosa, una estructura firme y un final sostenido, más de energía y relieve que de volumen.Château La Fleur Pétrus
En la meseta de Pomerol, donde gravas, arcillas y la “crasse de fer” rica en hierro gobiernan el agua del suelo, Château La Fleur‑Pétrus expresa con sobriedad el sello de la familia Moueix. El nombre nace de antiguos lieux‑dits entre “Pétrus” y “La Fleur”; una casa de campo de 1782 recuerda la larga vida de estas viñas, antes de que Jean‑Pierre Moueix lo adquiriera en 1950.
El viñedo se lee por parcelas: vendimia manual, selección estricta, fermentaciones controladas y extracciones suaves para que la concentración del plateau no se convierta en peso. El Merlot aporta profundidad, el Cabernet Franc perfila tensión y precisión.
La crianza en barrica actúa como pulido, no como disfraz, dejando una textura sedosa, una estructura firme y un final sostenido, más de energía y relieve que de volumen.