Château La Mission Haut-Brion

Basta una carretera para situar Château La Mission Haut‑Brion en el corazón de Pessac‑Léognan, frente a su vecino célebre, pero con identidad propia: más recogida, más grave. La historia arranca en 1540, cuando Arnaud de Lestonnac da forma al paraje Arregedhuys, origen de una de las referencias del Graves.

Las lomas de gravas con cuarzo descansan sobre arcilla, arenas, caliza y arenas conchíferas; esa geología almacena calor y, con pendientes suaves y cursos de agua cercanos, asegura un drenaje natural. Trabajo parcela a parcela, intervenciones contenidas, confusión sexual con feromonas en lugar de insecticidas y una biodiversidad cuidada a conciencia: no es una pose, sino una forma de preservar el viñedo.

Clasificado como Grand Cru Classé de Graves (1953), La Mission dibuja un Pessac‑Léognan de fondo y precisión: estructura nítida, energía contenida y una elegancia que nace del suelo.

Château La Mission Haut-Brion

Basta una carretera para situar Château La Mission Haut‑Brion en el corazón de Pessac‑Léognan, frente a su vecino célebre, pero con identidad propia: más recogida, más grave. La historia arranca en 1540, cuando Arnaud de Lestonnac da forma al paraje Arregedhuys, origen de una de las referencias del Graves.

Las lomas de gravas con cuarzo descansan sobre arcilla, arenas, caliza y arenas conchíferas; esa geología almacena calor y, con pendientes suaves y cursos de agua cercanos, asegura un drenaje natural. Trabajo parcela a parcela, intervenciones contenidas, confusión sexual con feromonas en lugar de insecticidas y una biodiversidad cuidada a conciencia: no es una pose, sino una forma de preservar el viñedo.

Clasificado como Grand Cru Classé de Graves (1953), La Mission dibuja un Pessac‑Léognan de fondo y precisión: estructura nítida, energía contenida y una elegancia que nace del suelo.