Château L'Evangile
Allí donde Pomerol roza Saint‑Émilion, Château L’Évangile ha ido tejiendo su prestigio desde el siglo XVIII. En el registro de tierras de 1741 aparece todavía como Fazilleau; a comienzos del siglo XIX adopta su nombre actual. La familia Ducasse lo dirigió hasta 1990, cuando Domaines Barons de Rothschild (Lafite) asumió la propiedad e impulsó inversiones discretas en viñedo y bodega.
Arcillas y gravas con vetas de hierro forman un terruño muy Pomerol: amplitud para el Merlot, tensión para la estructura. El Cabernet Franc aporta frescura y columna vertebral. Vendimia manual, trabajo por parcelas y selección estricta sostienen la identidad.
La crianza en barrica se ajusta para enmarcar la textura, no para dominarla. El resultado es un Pomerol de poder pulido: sedoso pero firme, con un final mineral largo que se queda, como una huella del suelo.Château L'Evangile
Allí donde Pomerol roza Saint‑Émilion, Château L’Évangile ha ido tejiendo su prestigio desde el siglo XVIII. En el registro de tierras de 1741 aparece todavía como Fazilleau; a comienzos del siglo XIX adopta su nombre actual. La familia Ducasse lo dirigió hasta 1990, cuando Domaines Barons de Rothschild (Lafite) asumió la propiedad e impulsó inversiones discretas en viñedo y bodega.
Arcillas y gravas con vetas de hierro forman un terruño muy Pomerol: amplitud para el Merlot, tensión para la estructura. El Cabernet Franc aporta frescura y columna vertebral. Vendimia manual, trabajo por parcelas y selección estricta sostienen la identidad.
La crianza en barrica se ajusta para enmarcar la textura, no para dominarla. El resultado es un Pomerol de poder pulido: sedoso pero firme, con un final mineral largo que se queda, como una huella del suelo.