Château Tour de Pez

En la aldea de Pez, dentro de Saint‑Estèphe en la orilla izquierda del Médoc, Château Tour de Pez combina legado y giros decisivos del siglo XX. En 1931 la familia Soulard adopta el nombre actual; la torre medieval que lo inspiraba fue más tarde desmontada durante reformas. En 1989, la compra por la familia Bouchara abre una etapa de renovación y ambición.

Los suelos de Saint‑Estèphe son un mosaico y aquí predominan arenas‑arcilla y arcillas calcáreas, terruños más “frescos” que ayudan a sostener el equilibrio en años cálidos. Con densidad tradicional cercana a 8.000 cepas/ha y trabajo por parcelas, la uva llega con tensión natural. La crianza en barrica aporta armazón y profundidad sin borrar el trazo salino del Médoc.

Tour de Pez firma un Saint‑Estèphe de contornos nítidos: serio, de terruño y pensado para el tiempo, donde la fuerza se expresa con sobriedad.

Château Tour de Pez

En la aldea de Pez, dentro de Saint‑Estèphe en la orilla izquierda del Médoc, Château Tour de Pez combina legado y giros decisivos del siglo XX. En 1931 la familia Soulard adopta el nombre actual; la torre medieval que lo inspiraba fue más tarde desmontada durante reformas. En 1989, la compra por la familia Bouchara abre una etapa de renovación y ambición.

Los suelos de Saint‑Estèphe son un mosaico y aquí predominan arenas‑arcilla y arcillas calcáreas, terruños más “frescos” que ayudan a sostener el equilibrio en años cálidos. Con densidad tradicional cercana a 8.000 cepas/ha y trabajo por parcelas, la uva llega con tensión natural. La crianza en barrica aporta armazón y profundidad sin borrar el trazo salino del Médoc.

Tour de Pez firma un Saint‑Estèphe de contornos nítidos: serio, de terruño y pensado para el tiempo, donde la fuerza se expresa con sobriedad.