Château Guiraud

En Sauternes‑Barsac, donde la niebla de la mañana y el sol otoñal marcan el compás de la botrytis, Château Guiraud—Premier Grand Cru Classé de 1855—combina legado y conciencia verde.

Tras la compra de Pierre Guiraud en 1766, la finca se volvió referencia de los grandes vinos dulces de Burdeos, atravesando siglos sin soltar la obsesión por el detalle. La biodiversidad se trabaja de forma sistemática desde 1996 y en 2011 llegó la certificación ecológica. Sémillon aporta volumen y Sauvignon Blanc define la línea; la vendimia se realiza en tries sucesivas, con vinificación precisa y crianza en barrica.

Guiraud no habla de dulzor, sino de equilibrio: paciencia, suelos vivos y un oficio que espera el momento exacto. Así interpreta Sauternes como un diálogo entre el tiempo natural y la decisión humana, año tras año.

Château Guiraud

En Sauternes‑Barsac, donde la niebla de la mañana y el sol otoñal marcan el compás de la botrytis, Château Guiraud—Premier Grand Cru Classé de 1855—combina legado y conciencia verde.

Tras la compra de Pierre Guiraud en 1766, la finca se volvió referencia de los grandes vinos dulces de Burdeos, atravesando siglos sin soltar la obsesión por el detalle. La biodiversidad se trabaja de forma sistemática desde 1996 y en 2011 llegó la certificación ecológica. Sémillon aporta volumen y Sauvignon Blanc define la línea; la vendimia se realiza en tries sucesivas, con vinificación precisa y crianza en barrica.

Guiraud no habla de dulzor, sino de equilibrio: paciencia, suelos vivos y un oficio que espera el momento exacto. Así interpreta Sauternes como un diálogo entre el tiempo natural y la decisión humana, año tras año.