Château Lafon Rochet
Al subir por la D2 hacia Saint‑Estèphe, la fachada amarillo‑dorado de Château Lafon‑Rochet actúa como faro. Sus raíces se hunden en el siglo XVII y el reconocimiento llegó en 1855 como 4ème Grand Cru Classé. Desde 1960, la familia Tesseron ha impulsado una reconstrucción continua, rematada por el color icónico elegido en 2000.
Las parcelas se asientan sobre graves profundas con arcilla debajo, un binomio que combina tensión y columna vertebral. Cabernet Sauvignon manda, Merlot aporta amplitud, y Petit Verdot con Cabernet Franc afinan el trazo. En la viña crece el enfoque en biodiversidad, manejo de copa y selección estricta.
En bodega, extracción fina, temperaturas controladas y crianza en barrica estiran la estructura. El resultado es Saint‑Estèphe con autoridad serena: potente, contenido y marcado por el suelo más que por el gesto.Château Lafon Rochet
Al subir por la D2 hacia Saint‑Estèphe, la fachada amarillo‑dorado de Château Lafon‑Rochet actúa como faro. Sus raíces se hunden en el siglo XVII y el reconocimiento llegó en 1855 como 4ème Grand Cru Classé. Desde 1960, la familia Tesseron ha impulsado una reconstrucción continua, rematada por el color icónico elegido en 2000.
Las parcelas se asientan sobre graves profundas con arcilla debajo, un binomio que combina tensión y columna vertebral. Cabernet Sauvignon manda, Merlot aporta amplitud, y Petit Verdot con Cabernet Franc afinan el trazo. En la viña crece el enfoque en biodiversidad, manejo de copa y selección estricta.
En bodega, extracción fina, temperaturas controladas y crianza en barrica estiran la estructura. El resultado es Saint‑Estèphe con autoridad serena: potente, contenido y marcado por el suelo más que por el gesto.