Clos Nelin
Entre las laderas de pizarra llicorella del Priorat, Clos Nelin traza un blanco con pulso propio dentro del universo de la familia Barbier, pionera de la etapa moderna de la denominación. Viñas en terrazas empinadas a 350–500 m, suelos pobres y un trabajo de campo respetuoso obligan a buscar equilibrio más que exuberancia.
La vendimia es manual y por parcelas. La fermentación arranca con levaduras autóctonas y una parte del proceso recupera el espíritu de los antiguos “brisats”, con maceración con pieles para sumar textura. El coupage, liderado por Garnatxa Blanca y Macabeu junto a otras variedades locales, se cría en barricas y foudres de 1.200 L, y después se afina en acero inoxidable. El estilo habla de estructura y mineralidad: tensión salina, profundidad y un final pedregoso que remite al paisaje.Clos Nelin
Entre las laderas de pizarra llicorella del Priorat, Clos Nelin traza un blanco con pulso propio dentro del universo de la familia Barbier, pionera de la etapa moderna de la denominación. Viñas en terrazas empinadas a 350–500 m, suelos pobres y un trabajo de campo respetuoso obligan a buscar equilibrio más que exuberancia.
La vendimia es manual y por parcelas. La fermentación arranca con levaduras autóctonas y una parte del proceso recupera el espíritu de los antiguos “brisats”, con maceración con pieles para sumar textura. El coupage, liderado por Garnatxa Blanca y Macabeu junto a otras variedades locales, se cría en barricas y foudres de 1.200 L, y después se afina en acero inoxidable. El estilo habla de estructura y mineralidad: tensión salina, profundidad y un final pedregoso que remite al paisaje.