Lamy-Caillat
En Lamy-Caillat, en Chassagne-Montrachet dentro de Borgoña, nació en 2011 un microdomaine de brillo poco común. Florence Lamy y Sébastien Caillat empezaron con poco más de una hectárea, centrados en viejas selecciones masales de Chardonnay plantadas a alta densidad entre Chassagne y Saint-Aubin.Las parcelas se sitúan sobre caliza, margas y suelos pobres de ladera, que piden precisión más que peso. La madera se mantiene discreta, el roble nuevo se usa con medida y algunas cuvées pequeñas prescinden de él; el embotellado es cuidadoso, a menudo sin filtración.
Lamy-Caillat parece Borgoña en voz baja: cantidades mínimas, largo trabajo sobre lías, élevage suave y respeto casi ascético por el lugar. Sus vinos no buscan opulencia, sino tensión interior, la línea clara donde Chassagne y Saint-Aubin hablan con nitidez.