Schloss Saarstein
Sobre un meandro del río Saar, en Alemania, Schloss Saarstein en Serrig concentra su mundo en una sola ladera: el Schlossberg, una de las Steillagen más singulares del valle, fresca, ventilada y marcada por la pizarra.
Christian Ebert evita atajos en viña: nada de herbicidas de síntesis, mucha labor manual y respeto por las cepas viejas, para que cada añada se lea con claridad. En bodega manda la precisión: prensado suave, fermentaciones con levaduras autóctonas, reposo prolongado sobre lías y crianza en acero o en toneles tradicionales, sin maquillar el carácter del lugar.
Schloss Saarstein entiende el Riesling como vino de origen, con tensión y estructura: desde secos hasta perfiles finamente modulados, siempre con un núcleo frío. El estilo es recto, mineral y deliberadamente distinto año tras año, igual que el microclima del río.Schloss Saarstein
Sobre un meandro del río Saar, en Alemania, Schloss Saarstein en Serrig concentra su mundo en una sola ladera: el Schlossberg, una de las Steillagen más singulares del valle, fresca, ventilada y marcada por la pizarra.
Christian Ebert evita atajos en viña: nada de herbicidas de síntesis, mucha labor manual y respeto por las cepas viejas, para que cada añada se lea con claridad. En bodega manda la precisión: prensado suave, fermentaciones con levaduras autóctonas, reposo prolongado sobre lías y crianza en acero o en toneles tradicionales, sin maquillar el carácter del lugar.
Schloss Saarstein entiende el Riesling como vino de origen, con tensión y estructura: desde secos hasta perfiles finamente modulados, siempre con un núcleo frío. El estilo es recto, mineral y deliberadamente distinto año tras año, igual que el microclima del río.