Colle Massari

En la Toscana más indómita, entre las colinas de la Maremma y el efecto refrescante del Monte Amiata, Colle Massari nació en 1998 y ayudó a definir el rumbo de Montecucco. La familia Tipa‑Bertarelli concibió la finca como un proyecto de paisaje: investigación, regeneración y biodiversidad, con la memoria genética del Sangiovese de la zona como hilo conductor.

Los viñedos de Cinigiano se sitúan en altura y se benefician de vientos y contrastes térmicos que alargan la maduración. El trabajo es ecológico y muy parcelario, buscando equilibrio desde la viña. En bodega, la gravedad marca el ritmo, las vinificaciones son precisas y la crianza se decide según la añada: acero inoxidable, grandes toneles o madera medida, sin disfrazar el origen. El estilo habla de estructura y autenticidad, dejando que la Maremma se exprese con claridad y profundidad serena.

Colle Massari

En la Toscana más indómita, entre las colinas de la Maremma y el efecto refrescante del Monte Amiata, Colle Massari nació en 1998 y ayudó a definir el rumbo de Montecucco. La familia Tipa‑Bertarelli concibió la finca como un proyecto de paisaje: investigación, regeneración y biodiversidad, con la memoria genética del Sangiovese de la zona como hilo conductor.

Los viñedos de Cinigiano se sitúan en altura y se benefician de vientos y contrastes térmicos que alargan la maduración. El trabajo es ecológico y muy parcelario, buscando equilibrio desde la viña. En bodega, la gravedad marca el ritmo, las vinificaciones son precisas y la crianza se decide según la añada: acero inoxidable, grandes toneles o madera medida, sin disfrazar el origen. El estilo habla de estructura y autenticidad, dejando que la Maremma se exprese con claridad y profundidad serena.