Freudenreich

En la Alsacia de pueblos concéntricos, Freudenreich en Eguisheim despliega una genealogía rara: la familia vive y vinifica en la misma casa desde 1653, y Julien‑Arthur junto a Jean‑Luc representan hoy la 14.ª generación. Por encima se alza el Grand Cru Pfersigberg, con laderas este‑sureste sobre suelos margoso‑calcáreos tipo rendzina y cantos de Muschelkalk—geología que exige disciplina.

Para el Crémant d’Alsace, el método tradicional se trata como ritual: parcelas declaradas, prensado suave, tiraje en botella, larga crianza sur lattes, remuage en pupitres y degüelle preciso. La arquitectura varietal sigue la región: Chardonnay, Pinot Blanc y Riesling; el rosado nace exclusivamente de Pinot Noir.

Sin notas de cata, la historia se queda en lo esencial: perlage como caligrafía del caliza y del tiempo, sostenida por generaciones que no persiguen la modernidad—la encarnan.

Freudenreich

En la Alsacia de pueblos concéntricos, Freudenreich en Eguisheim despliega una genealogía rara: la familia vive y vinifica en la misma casa desde 1653, y Julien‑Arthur junto a Jean‑Luc representan hoy la 14.ª generación. Por encima se alza el Grand Cru Pfersigberg, con laderas este‑sureste sobre suelos margoso‑calcáreos tipo rendzina y cantos de Muschelkalk—geología que exige disciplina.

Para el Crémant d’Alsace, el método tradicional se trata como ritual: parcelas declaradas, prensado suave, tiraje en botella, larga crianza sur lattes, remuage en pupitres y degüelle preciso. La arquitectura varietal sigue la región: Chardonnay, Pinot Blanc y Riesling; el rosado nace exclusivamente de Pinot Noir.

Sin notas de cata, la historia se queda en lo esencial: perlage como caligrafía del caliza y del tiempo, sostenida por generaciones que no persiguen la modernidad—la encarnan.