Glenfarclas

Entre el Ben Rinnes y el corazón de Speyside, en Escocia, la destilería Glenfarclas conserva su licencia desde 1836 y el pulso familiar de los Grant desde 1865. El agua de manantial del Ben Rinnes sostiene un destilado hecho para la profundidad, no para la prisa.

Pocas casas siguen fieles al fuego directo, pero aquí seis Pot Stills de cobre trabajan con calor real, buscando peso mediante el reflujo y un contacto intenso con el cobre. La crianza se apoya en Oloroso Sherry casks y en dunnage warehouses tradicionales, donde la humedad ralentiza el Angel’s Share y redondea la arquitectura del whisky. Cuando Glenfarclas impulsó la cask strength con la 105 a finales de los años 60, dejó clara su filosofía: independencia y naturalidad. En el trago se siente como una ola cálida y concentrada, elegante y persistente.

Glenfarclas

Entre el Ben Rinnes y el corazón de Speyside, en Escocia, la destilería Glenfarclas conserva su licencia desde 1836 y el pulso familiar de los Grant desde 1865. El agua de manantial del Ben Rinnes sostiene un destilado hecho para la profundidad, no para la prisa.

Pocas casas siguen fieles al fuego directo, pero aquí seis Pot Stills de cobre trabajan con calor real, buscando peso mediante el reflujo y un contacto intenso con el cobre. La crianza se apoya en Oloroso Sherry casks y en dunnage warehouses tradicionales, donde la humedad ralentiza el Angel’s Share y redondea la arquitectura del whisky. Cuando Glenfarclas impulsó la cask strength con la 105 a finales de los años 60, dejó clara su filosofía: independencia y naturalidad. En el trago se siente como una ola cálida y concentrada, elegante y persistente.