Gran Clos del Priorat

En el Priorat, donde la llicorella oscura se abre en terrazas imposibles, Gran Clos del Priorat interpreta la DOQ con una precisión contemporánea. Fundada en 1995, la bodega recuperó viejas parcelas de Garnacha y Cariñena alrededor de Bellmunt del Priorat, en suelos pobres y pendientes exigentes.

El esquisto guarda calor, pero la altitud y las noches frescas sostienen la acidez y el trazo. Vendimia manual, selección severa y una crianza pensada para la transparencia—en madera grande o con manejo más reductivo—dejan que mande el viñedo.

El trabajo es parcelario: rendimientos bajos, pieles gruesas, fermentaciones lentas que levantan la arquitectura tánica sin peso. Entre almendros y olivos, el paisaje mediterráneo se vuelve verticalidad: piedra, energía y calma en el mismo gesto.

Gran Clos del Priorat

En el Priorat, donde la llicorella oscura se abre en terrazas imposibles, Gran Clos del Priorat interpreta la DOQ con una precisión contemporánea. Fundada en 1995, la bodega recuperó viejas parcelas de Garnacha y Cariñena alrededor de Bellmunt del Priorat, en suelos pobres y pendientes exigentes.

El esquisto guarda calor, pero la altitud y las noches frescas sostienen la acidez y el trazo. Vendimia manual, selección severa y una crianza pensada para la transparencia—en madera grande o con manejo más reductivo—dejan que mande el viñedo.

El trabajo es parcelario: rendimientos bajos, pieles gruesas, fermentaciones lentas que levantan la arquitectura tánica sin peso. Entre almendros y olivos, el paisaje mediterráneo se vuelve verticalidad: piedra, energía y calma en el mismo gesto.