Kerschbaum

Entre las lomas de Horitschon, en el Mittelburgenland austriaco, el Weingut Kerschbaum ha hecho del Blaufränkisch un sello de precisión y profundidad. Desde 1989, cuando Paul Kerschbaum comenzó a embotellar y a modernizar la bodega familiar, la idea fue clara: rendimientos bajos, selección estricta y una lectura por parcelas que hoy define el carácter del Mittelburgenland DAC.

Los suelos de arcilla y limo, la calidez panónica y las noches frescas dan forma a la estructura. La vendimia es manual, la extracción se mide con detalle y, cuando el año lo permite, la fermentación arranca con levaduras autóctonas. La crianza alterna grandes fudres y barricas, apoyada en inversiones clave de los años noventa. Con Michael Kerschbaum al frente, el mensaje sigue siendo el mismo: tintos de territorio, sobrios, serios y hechos para durar.

Kerschbaum

Entre las lomas de Horitschon, en el Mittelburgenland austriaco, el Weingut Kerschbaum ha hecho del Blaufränkisch un sello de precisión y profundidad. Desde 1989, cuando Paul Kerschbaum comenzó a embotellar y a modernizar la bodega familiar, la idea fue clara: rendimientos bajos, selección estricta y una lectura por parcelas que hoy define el carácter del Mittelburgenland DAC.

Los suelos de arcilla y limo, la calidez panónica y las noches frescas dan forma a la estructura. La vendimia es manual, la extracción se mide con detalle y, cuando el año lo permite, la fermentación arranca con levaduras autóctonas. La crianza alterna grandes fudres y barricas, apoyada en inversiones clave de los años noventa. Con Michael Kerschbaum al frente, el mensaje sigue siendo el mismo: tintos de territorio, sobrios, serios y hechos para durar.