Marolo

En Alba, en el corazón del Piamonte, Italia, la historia de Marolo arranca en 1977 como una revolución discreta. Paolo Marolo, profesor de Erboristica y Liquoreria en la Scuola Enologica, funda la Distilleria Santa Teresa para llevar la grappa a la excelencia, variedad por variedad.

Las vinacce llegan fresquísimas, prensadas con suavidad y conducidas sin demora a la destilación. El cobre trabaja en modo discontinuo, a bagnomaria, con tiempos largos; dos alambiques separan orujos blancos y tintos para respetar cada materia prima. El corte de cabezas y colas sigue siendo un acto de oficio del mastro grappaiolo, preciso y sobrio.

En 1980 la casa destila su primera Grappa di Barolo, “volutamente dimenticata” en pequeños toneles de acacia: un ancla histórica que cambió la percepción del envejecimiento. Desde 2004, con un almacén de crianza propio, la exploración de maderas se convirtió en firma: paciente, rigurosa, profundamente Langhe.

Marolo

En Alba, en el corazón del Piamonte, Italia, la historia de Marolo arranca en 1977 como una revolución discreta. Paolo Marolo, profesor de Erboristica y Liquoreria en la Scuola Enologica, funda la Distilleria Santa Teresa para llevar la grappa a la excelencia, variedad por variedad.

Las vinacce llegan fresquísimas, prensadas con suavidad y conducidas sin demora a la destilación. El cobre trabaja en modo discontinuo, a bagnomaria, con tiempos largos; dos alambiques separan orujos blancos y tintos para respetar cada materia prima. El corte de cabezas y colas sigue siendo un acto de oficio del mastro grappaiolo, preciso y sobrio.

En 1980 la casa destila su primera Grappa di Barolo, “volutamente dimenticata” en pequeños toneles de acacia: un ancla histórica que cambió la percepción del envejecimiento. Desde 2004, con un almacén de crianza propio, la exploración de maderas se convirtió en firma: paciente, rigurosa, profundamente Langhe.