Olaf Schneider
En la Mittelmosel, donde la pizarra dibuja laderas imposibles sobre el río, Olaf Schneider trabaja en Alemania con una ambición silenciosa. Su Weingut O. en Traben‑Trarbach cultiva parcelas diminutas, famosas por viejas cepas de Riesling en el Trarbacher Ungsberg, a veces aún en pie franco.
La escala pequeña exige exactitud: viticultura de enfoque orgánico, rendimientos bajos, vendimia manual muy selectiva y paciencia hasta la madurez plena. En bodega predominan fermentaciones lentas, frecuentemente espontáneas, y una crianza larga sobre lías finas que suma textura sin tapar el origen.
El resultado es Mosel en estado puro: estructura marcada por la pizarra, tensión fresca y elegancia contenida. De producciones mínimas nace una voz nítida del Ungsberg, precisa, seria y profundamente territorial.Olaf Schneider
En la Mittelmosel, donde la pizarra dibuja laderas imposibles sobre el río, Olaf Schneider trabaja en Alemania con una ambición silenciosa. Su Weingut O. en Traben‑Trarbach cultiva parcelas diminutas, famosas por viejas cepas de Riesling en el Trarbacher Ungsberg, a veces aún en pie franco.
La escala pequeña exige exactitud: viticultura de enfoque orgánico, rendimientos bajos, vendimia manual muy selectiva y paciencia hasta la madurez plena. En bodega predominan fermentaciones lentas, frecuentemente espontáneas, y una crianza larga sobre lías finas que suma textura sin tapar el origen.
El resultado es Mosel en estado puro: estructura marcada por la pizarra, tensión fresca y elegancia contenida. De producciones mínimas nace una voz nítida del Ungsberg, precisa, seria y profundamente territorial.