Reisetbauer

Entre huertos frutales en Axberg, Alta Austria, Reisetbauer convierte el schnaps en un Edelbrand de lujo discreto. De una finca agrícola, Hans Reisetbauer levantó una destilería de vanguardia, guiada por una idea simple: solo la mejor fruta merece el alambique.

El trabajo empieza en el punto exacto de madurez: lavado, triturado, deshuesado y fermentación en acero con control de temperatura. La destilación es rigurosa y tradicional: doble destilación en cobre, cortes limpios de cabezas y colas, y una negativa total a añadir azúcar o aromas.

Luego llega el tiempo de la calma: reposo para integrar, reducción gradual y, cuando procede, una crianza neutra que no distrae del origen. Así nace un aguardiente preciso y sedoso, que habla de huerto y oficio—un lujo que se entiende por su pureza.

Reisetbauer

Entre huertos frutales en Axberg, Alta Austria, Reisetbauer convierte el schnaps en un Edelbrand de lujo discreto. De una finca agrícola, Hans Reisetbauer levantó una destilería de vanguardia, guiada por una idea simple: solo la mejor fruta merece el alambique.

El trabajo empieza en el punto exacto de madurez: lavado, triturado, deshuesado y fermentación en acero con control de temperatura. La destilación es rigurosa y tradicional: doble destilación en cobre, cortes limpios de cabezas y colas, y una negativa total a añadir azúcar o aromas.

Luego llega el tiempo de la calma: reposo para integrar, reducción gradual y, cuando procede, una crianza neutra que no distrae del origen. Así nace un aguardiente preciso y sedoso, que habla de huerto y oficio—un lujo que se entiende por su pureza.