Château Boutisse
En los suelos arcillo‑calcáreos de Saint‑Christophe‑des‑Bardes, en Saint‑Émilion, Château Boutisse llama la atención por un viñedo excepcionalmente compacto: unas 25 hectáreas en una sola pieza. Desde 1996, la casa trabaja arcillas rojas y pardas sobre caliza à astéries, un soporte de “Right Bank” que combina volumen y tensión.
La vendimia es manual; el Merlot manda, acompañado por Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y un pequeño porcentaje de Carmenère, con una edad media de viña cercana a los 40 años. Según la parcela, la vinificación se apoya en hormigón, acero o madera para ajustar extracción y textura, y la crianza perfila la arquitectura tánica sin borrar el origen.
El resultado es un Saint‑Émilion Grand Cru de definición más que de ruido: estructurado, de parcela y con el nervio mineral de la caliza como hilo conductor.Château Boutisse
En los suelos arcillo‑calcáreos de Saint‑Christophe‑des‑Bardes, en Saint‑Émilion, Château Boutisse llama la atención por un viñedo excepcionalmente compacto: unas 25 hectáreas en una sola pieza. Desde 1996, la casa trabaja arcillas rojas y pardas sobre caliza à astéries, un soporte de “Right Bank” que combina volumen y tensión.
La vendimia es manual; el Merlot manda, acompañado por Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y un pequeño porcentaje de Carmenère, con una edad media de viña cercana a los 40 años. Según la parcela, la vinificación se apoya en hormigón, acero o madera para ajustar extracción y textura, y la crianza perfila la arquitectura tánica sin borrar el origen.
El resultado es un Saint‑Émilion Grand Cru de definición más que de ruido: estructurado, de parcela y con el nervio mineral de la caliza como hilo conductor.