Famille J.M.Cazes

En Pauillac, en el Médoc, Famille J.M. Cazes representa esa rara unión entre saga familiar y gran terroir. Tras la llegada de los antepasados desde Ariège hacia 1875, el relato se define en 1939, cuando Jean‑Charles Cazes adquiere Château Lynch‑Bages y fija el nombre en las gravas profundas de la margen izquierda.

Esas croupes de cantos rodados sobre arcillas son ideales para Cabernet Sauvignon: drenan con facilidad, conservan calor y construyen la arquitectura firme por la que Pauillac es célebre. El trabajo se plantea por parcelas, con vendimia selectiva y fermentaciones controladas con precisión; la crianza en barrica actúa como marco, larga y medida, antes de un ensamblaje minucioso.

La visión Cazes se extiende más allá del viñedo: la revitalización del pequeño Bages, la hospitalidad y un conjunto de propiedades hermanas. Sin embargo, el centro permanece: decir el origen con claridad, para que la historia se vuelva tangible.

Famille J.M.Cazes

En Pauillac, en el Médoc, Famille J.M. Cazes representa esa rara unión entre saga familiar y gran terroir. Tras la llegada de los antepasados desde Ariège hacia 1875, el relato se define en 1939, cuando Jean‑Charles Cazes adquiere Château Lynch‑Bages y fija el nombre en las gravas profundas de la margen izquierda.

Esas croupes de cantos rodados sobre arcillas son ideales para Cabernet Sauvignon: drenan con facilidad, conservan calor y construyen la arquitectura firme por la que Pauillac es célebre. El trabajo se plantea por parcelas, con vendimia selectiva y fermentaciones controladas con precisión; la crianza en barrica actúa como marco, larga y medida, antes de un ensamblaje minucioso.

La visión Cazes se extiende más allá del viñedo: la revitalización del pequeño Bages, la hospitalidad y un conjunto de propiedades hermanas. Sin embargo, el centro permanece: decir el origen con claridad, para que la historia se vuelva tangible.