Nehrer

En la ladera sureste del Leithagebirge, en St. Georgen junto a Eisenstadt, Nehrer embotella la identidad del Leithaberg con pulso moderno. La bodega familiar se orientó por completo al vino en 1962; hoy Johannes Nehrer, tercera generación, trabaja unas 20 hectáreas en ecológico y con foco en suelos vivos y biodiversidad.

El Leithakalk, con vetas de pizarra, marca la estructura de Chardonnay, Grüner Veltliner y Blaufränkisch. El clima panónico, cálido, se equilibra con vientos frescos del bosque y el efecto moderador del Neusiedlersee, aportando un inesperado matiz “cool‑climate”. Las ried Hummelbühel, Hochberg o Krainer ya aparecen documentadas en 1570, y una bodega abovedada de unos 500 años sigue siendo sala de crianza. En bodega rige “lo mínimo posible, lo necesario”: tiempo, mucha crianza en madera y vinos siempre veganos.

Nehrer

En la ladera sureste del Leithagebirge, en St. Georgen junto a Eisenstadt, Nehrer embotella la identidad del Leithaberg con pulso moderno. La bodega familiar se orientó por completo al vino en 1962; hoy Johannes Nehrer, tercera generación, trabaja unas 20 hectáreas en ecológico y con foco en suelos vivos y biodiversidad.

El Leithakalk, con vetas de pizarra, marca la estructura de Chardonnay, Grüner Veltliner y Blaufränkisch. El clima panónico, cálido, se equilibra con vientos frescos del bosque y el efecto moderador del Neusiedlersee, aportando un inesperado matiz “cool‑climate”. Las ried Hummelbühel, Hochberg o Krainer ya aparecen documentadas en 1570, y una bodega abovedada de unos 500 años sigue siendo sala de crianza. En bodega rige “lo mínimo posible, lo necesario”: tiempo, mucha crianza en madera y vinos siempre veganos.