Ron Roquez

Nacido bajo el sol tropical de Reunión, Ron Roquez se embotella en Francia como un ron cristalino, de porte marinero y discreto. Desde 1642 la caña de azúcar marca el ritmo de la isla; tras la Revolución francesa, “Île Bourbon” pasó a llamarse Reunión, un ancla histórica que todavía flota sobre los cañaverales.

Fermentado a partir de caña local, luego filtrado con esmero y reposado en depósitos de acero inoxidable, mantiene un perfil fino y seco: dulzor ligero de caña, matiz vegetal, ésteres contenidos y un final limpio, apenas salino. La casa francesa Victor Fauconnier captura ese equilibrio con precisión, sin maquillaje aromático.

En coctelería aporta nitidez: un Daiquiri clásico gana definición, un Cuba Libre resulta menos dulce y más enfocado—y solo, es un trago honesto y fácil para cada día.

Ron Roquez

Nacido bajo el sol tropical de Reunión, Ron Roquez se embotella en Francia como un ron cristalino, de porte marinero y discreto. Desde 1642 la caña de azúcar marca el ritmo de la isla; tras la Revolución francesa, “Île Bourbon” pasó a llamarse Reunión, un ancla histórica que todavía flota sobre los cañaverales.

Fermentado a partir de caña local, luego filtrado con esmero y reposado en depósitos de acero inoxidable, mantiene un perfil fino y seco: dulzor ligero de caña, matiz vegetal, ésteres contenidos y un final limpio, apenas salino. La casa francesa Victor Fauconnier captura ese equilibrio con precisión, sin maquillaje aromático.

En coctelería aporta nitidez: un Daiquiri clásico gana definición, un Cuba Libre resulta menos dulce y más enfocado—y solo, es un trago honesto y fácil para cada día.