Scacciadiavoli
En las colinas de Montefalco, Scacciadiavoli en Umbria sostiene desde 1884 una historia tan peculiar como su nombre. El príncipe Ugo Boncompagni Ludovisi fundó la bodega como un complejo enológico de inspiración francesa, avanzado para su tiempo; una leyenda local de un exorcista vecino explica el apodo de “expulsar demonios”. Más tarde la familia Pambuffetti lo tomó y lo modernizó sin borrar su arquitectura y memoria.
Los viñedos, en laderas de altitud media, se apoyan en suelos arenoso-arcillosos, ideales para variedades de maduración tardía como Sagrantino. Vendimia manual, selección rigurosa y decisiones por parcela buscan identidad y equilibrio.
La crianza combina fudres, madera medida y control técnico para perfilar textura y estructura. Un Montefalco auténtico, profundo, con disciplina y sentido de la medida.Scacciadiavoli
En las colinas de Montefalco, Scacciadiavoli en Umbria sostiene desde 1884 una historia tan peculiar como su nombre. El príncipe Ugo Boncompagni Ludovisi fundó la bodega como un complejo enológico de inspiración francesa, avanzado para su tiempo; una leyenda local de un exorcista vecino explica el apodo de “expulsar demonios”. Más tarde la familia Pambuffetti lo tomó y lo modernizó sin borrar su arquitectura y memoria.
Los viñedos, en laderas de altitud media, se apoyan en suelos arenoso-arcillosos, ideales para variedades de maduración tardía como Sagrantino. Vendimia manual, selección rigurosa y decisiones por parcela buscan identidad y equilibrio.
La crianza combina fudres, madera medida y control técnico para perfilar textura y estructura. Un Montefalco auténtico, profundo, con disciplina y sentido de la medida.