Calle 23

Entre los campos de agave de Los Altos, México, Calle 23 escribe desde 2009 una tradición con mirada científica. La bioquímica francesa Sophie Decobecq convirtió la fermentación en seña de identidad, seleccionando Agave Azul (Weber) del altiplano y buscando pureza, no maquillaje. La cocción en autoclave de baja presión conserva la fruta, la extracción se realiza con roller mill y la fermentación en tanques de acero se conduce con precisión, antes de la destilación en alambiques de cobre que afina el trazo.

El Blanco es recto y agavero, el Reposado toma una calidez cremosa en barricas ex‑Bourbon, y el Añejo añade profundidad sin dejar que la madera grite. Para curiosos, Criollo—de una rara variante de agave—subraya hierbas y especias con un pulso casi salino. La NOM 1545 funciona como pasaporte de origen y lo hace perfecto para una Paloma elegante o para beberlo solo, despacio.

Calle 23

Entre los campos de agave de Los Altos, México, Calle 23 escribe desde 2009 una tradición con mirada científica. La bioquímica francesa Sophie Decobecq convirtió la fermentación en seña de identidad, seleccionando Agave Azul (Weber) del altiplano y buscando pureza, no maquillaje. La cocción en autoclave de baja presión conserva la fruta, la extracción se realiza con roller mill y la fermentación en tanques de acero se conduce con precisión, antes de la destilación en alambiques de cobre que afina el trazo.

El Blanco es recto y agavero, el Reposado toma una calidez cremosa en barricas ex‑Bourbon, y el Añejo añade profundidad sin dejar que la madera grite. Para curiosos, Criollo—de una rara variante de agave—subraya hierbas y especias con un pulso casi salino. La NOM 1545 funciona como pasaporte de origen y lo hace perfecto para una Paloma elegante o para beberlo solo, despacio.