Asia

JAPóN

En el vapor de las salas de arroz, Japón define el sake como auténtica elaboración cervecera: grado de pulido, química del agua y kōji dirigen la conversión enzimática, mientras la multiple parallel fermentation del moromi acopla sacarificación y fermentación en un solo tanque, con curvas térmicas estrictas. El trabajo del moto, la higiene y las adiciones escalonadas construyen estabilidad. Junto al sake, la cultura de destilados es igual de meticulosa: el whisky sigue la lógica de pot still y madura con programas de barrica curados, incluidos mizunara y ex-bourbon, y el shōchū destila mostos con kōji para conservar el carácter de la materia prima. Precisión, microbiología y madera convergen en un mismo paisaje artesanal.

JAPóN

En el vapor de las salas de arroz, Japón define el sake como auténtica elaboración cervecera: grado de pulido, química del agua y kōji dirigen la conversión enzimática, mientras la multiple parallel fermentation del moromi acopla sacarificación y fermentación en un solo tanque, con curvas térmicas estrictas. El trabajo del moto, la higiene y las adiciones escalonadas construyen estabilidad. Junto al sake, la cultura de destilados es igual de meticulosa: el whisky sigue la lógica de pot still y madura con programas de barrica curados, incluidos mizunara y ex-bourbon, y el shōchū destila mostos con kōji para conservar el carácter de la materia prima. Precisión, microbiología y madera convergen en un mismo paisaje artesanal.