Knoll

Sobre las terrazas de piedra de Unter-Loiben, en la Wachau, la casa Knoll convierte la tradición en precisión. La viticultura está documentada desde 1825, las primeras botellas llegaron en los años cincuenta y, desde 1962, el motivo barroco de San Urbano firma una de las etiquetas más reconocibles de Austria. Como miembro de la Vinea Wachau, el Weingut Knoll ayudó a definir el estilo clásico de la región.

Rieden como Kellerberg, Loibenberg, Schütt o Pfaffenberg se apoyan en suelos pobres de Urgestein, con gran insolación y el Danubio como moderador climático. Grüner Veltliner y Riesling marcan el corazón del viñedo. La vendimia es selectiva, las fermentaciones avanzan sin prisa, a menudo en grandes fudres neutros; el trabajo sobre lías y la crianza paciente aportan fondo sin maquillaje. De Federspiel a Smaragd, la identidad de la Wachau se expresa con sobriedad y vocación de guarda.

Knoll

Sobre las terrazas de piedra de Unter-Loiben, en la Wachau, la casa Knoll convierte la tradición en precisión. La viticultura está documentada desde 1825, las primeras botellas llegaron en los años cincuenta y, desde 1962, el motivo barroco de San Urbano firma una de las etiquetas más reconocibles de Austria. Como miembro de la Vinea Wachau, el Weingut Knoll ayudó a definir el estilo clásico de la región.

Rieden como Kellerberg, Loibenberg, Schütt o Pfaffenberg se apoyan en suelos pobres de Urgestein, con gran insolación y el Danubio como moderador climático. Grüner Veltliner y Riesling marcan el corazón del viñedo. La vendimia es selectiva, las fermentaciones avanzan sin prisa, a menudo en grandes fudres neutros; el trabajo sobre lías y la crianza paciente aportan fondo sin maquillaje. De Federspiel a Smaragd, la identidad de la Wachau se expresa con sobriedad y vocación de guarda.