Marie Brizard Liqueurs

En 1755, en el puerto de Burdeos, Marie Brizard Liqueurs, en Francia, crea su Anisette: anís y once plantas y especias que pronto llegan a banquetes reales. De esa alquimia cercana a la botica nace una casa que afina Parfait Amour y licores de cítricos con una elegancia serena.

La intensidad se construye con método: selección exigente de frutas y botánicos, maceración para aportar fondo, destilación para ganar nitidez y, después, el lento matrimonio de los extractos. El oficio de maestro licorero pasa de generación en generación, mientras la expansión internacional ya era una realidad en el siglo XIX.

Tras los premios mostrados en la Exposición de Chicago de 1893, las medallas se vuelven parte del relato. Hoy se apuesta por aromas naturales y una azúcar precisa, para que la tradición se sienta viva, no nostálgica.

Marie Brizard Liqueurs

En 1755, en el puerto de Burdeos, Marie Brizard Liqueurs, en Francia, crea su Anisette: anís y once plantas y especias que pronto llegan a banquetes reales. De esa alquimia cercana a la botica nace una casa que afina Parfait Amour y licores de cítricos con una elegancia serena.

La intensidad se construye con método: selección exigente de frutas y botánicos, maceración para aportar fondo, destilación para ganar nitidez y, después, el lento matrimonio de los extractos. El oficio de maestro licorero pasa de generación en generación, mientras la expansión internacional ya era una realidad en el siglo XIX.

Tras los premios mostrados en la Exposición de Chicago de 1893, las medallas se vuelven parte del relato. Hoy se apuesta por aromas naturales y una azúcar precisa, para que la tradición se sienta viva, no nostálgica.