Mazzei

En la Toscana, Mazzei trabaja con perspectiva de siglos desde 1435, con epicentro en el Castello di Fonterutoli y un vínculo histórico con el Chianti Classico.

El viñedo es un mosaico de más de cien parcelas, entre aprox. 220 y 570 metros, con microclimas, exposiciones y suelos de galestro y caliza que afinan el Sangiovese. Junto a él aparecen otras variedades, siempre al servicio del lugar. La vendimia es selectiva, las fermentaciones buscan precisión y la crianza alterna acero inoxidable, fudres y barrica según el carácter de cada parcela y la añada.

La tradición convive con lo contemporáneo: bodegas de bajo impacto, investigación en campo, decisiones agronómicas finas y atención a la biodiversidad. Así, para Mazzei la Toscana no es un museo, sino una idea viva—estructurada, elegante y guiada por el terroir, pensada para durar.

Mazzei

En la Toscana, Mazzei trabaja con perspectiva de siglos desde 1435, con epicentro en el Castello di Fonterutoli y un vínculo histórico con el Chianti Classico.

El viñedo es un mosaico de más de cien parcelas, entre aprox. 220 y 570 metros, con microclimas, exposiciones y suelos de galestro y caliza que afinan el Sangiovese. Junto a él aparecen otras variedades, siempre al servicio del lugar. La vendimia es selectiva, las fermentaciones buscan precisión y la crianza alterna acero inoxidable, fudres y barrica según el carácter de cada parcela y la añada.

La tradición convive con lo contemporáneo: bodegas de bajo impacto, investigación en campo, decisiones agronómicas finas y atención a la biodiversidad. Así, para Mazzei la Toscana no es un museo, sino una idea viva—estructurada, elegante y guiada por el terroir, pensada para durar.