Vini Noue Marinic

Entre el Adriático y los Alpes, en Kojsko dentro de la Brda eslovena, Vini Noüe Marinic trabaja un paisaje de frontera con pulso propio. Las laderas en terrazas se apoyan en la célebre “ponca”, margas y areniscas descompuestas que retienen humedad y, a la vez, dibujan una tensión mineral.

Cada parcela se entiende como un pequeño cru, con una clasificación interna II‑Cru para algunas selecciones. En bodega manda la discreción: prensados suaves, fermentación espontánea y una crianza orientada a la textura y la longitud más que al efecto. Noches frescas y brisas constantes preservan precisión y sanidad.

En el trago la Brda se vuelve tangible: salinidad, hierbas, piedra, luz. Noüe Marinic convierte geología y viento en una intensidad silenciosa, de esas que crecen sin necesidad de alardes.

Vini Noue Marinic

Entre el Adriático y los Alpes, en Kojsko dentro de la Brda eslovena, Vini Noüe Marinic trabaja un paisaje de frontera con pulso propio. Las laderas en terrazas se apoyan en la célebre “ponca”, margas y areniscas descompuestas que retienen humedad y, a la vez, dibujan una tensión mineral.

Cada parcela se entiende como un pequeño cru, con una clasificación interna II‑Cru para algunas selecciones. En bodega manda la discreción: prensados suaves, fermentación espontánea y una crianza orientada a la textura y la longitud más que al efecto. Noches frescas y brisas constantes preservan precisión y sanidad.

En el trago la Brda se vuelve tangible: salinidad, hierbas, piedra, luz. Noüe Marinic convierte geología y viento en una intensidad silenciosa, de esas que crecen sin necesidad de alardes.