Vollenweider
En la Mittelmosel de Alemania, sobre las pendientes imposibles de Wolf, Vollenweider ha definido un lenguaje de Riesling basado en la precisión. Daniel Vollenweider fundó la bodega en 2000 con poco más de una hectárea en la Wolfer Goldgrube; desde 2019 la condujo junto a Moritz Hoffmann, quien continúa el rumbo desde 2022.
El esquisto es la clave: láminas grises con vetas rojas que almacenan calor y sostienen la maduración en una ladera extrema. Viticultura de manos, vendimia selectiva y fermentaciones a menudo espontáneas marcan el pulso. La crianza busca calma y tensión: Fuder tradicional de Mosel y/o acero inoxidable, con estancias largas sur lie para afinar textura y energía.
En el trago la Mosela se muestra como luz y línea: acidez vibrante, mineralidad de piedra, un hilo eléctrico que alarga la sensación. Vollenweider convence por su sobriedad: silencio, pendiente y roca convertidos en elegancia.Vollenweider
En la Mittelmosel de Alemania, sobre las pendientes imposibles de Wolf, Vollenweider ha definido un lenguaje de Riesling basado en la precisión. Daniel Vollenweider fundó la bodega en 2000 con poco más de una hectárea en la Wolfer Goldgrube; desde 2019 la condujo junto a Moritz Hoffmann, quien continúa el rumbo desde 2022.
El esquisto es la clave: láminas grises con vetas rojas que almacenan calor y sostienen la maduración en una ladera extrema. Viticultura de manos, vendimia selectiva y fermentaciones a menudo espontáneas marcan el pulso. La crianza busca calma y tensión: Fuder tradicional de Mosel y/o acero inoxidable, con estancias largas sur lie para afinar textura y energía.
En el trago la Mosela se muestra como luz y línea: acidez vibrante, mineralidad de piedra, un hilo eléctrico que alarga la sensación. Vollenweider convence por su sobriedad: silencio, pendiente y roca convertidos en elegancia.