Domaine de Tara

Entre el Luberon y el Ventoux, en la luz ocre de Roussillon, el Domaine de Tara elabora vinos de la AOP Ventoux con raíces que se remontan al siglo XVIII.

El nombre no es casual: evoca “Lo que el viento se llevó” y, a la vez, la tierra del lugar, esos suelos de ocre ricos en hierro que durante décadas se comerciaron muy lejos de Provenza. Hoy la familia Vermersch trabaja unas 12 hectáreas en pleno Parc Naturel du Luberon, con certificación de Haute Valeur Environnementale y una atención constante al equilibrio del viñedo.

La filosofía combina respeto y libertad: manejo preciso de la vegetación, rendimientos moderados, vendimia manual y una vinificación de mínima intervención. La idea es dejar que la altitud, el sol y la matriz ocre impriman carácter sin artificio. Un estilo sereno y artesanal, donde Ventoux se cuenta desde el paisaje, no desde el ruido.

Domaine de Tara

Entre el Luberon y el Ventoux, en la luz ocre de Roussillon, el Domaine de Tara elabora vinos de la AOP Ventoux con raíces que se remontan al siglo XVIII.

El nombre no es casual: evoca “Lo que el viento se llevó” y, a la vez, la tierra del lugar, esos suelos de ocre ricos en hierro que durante décadas se comerciaron muy lejos de Provenza. Hoy la familia Vermersch trabaja unas 12 hectáreas en pleno Parc Naturel du Luberon, con certificación de Haute Valeur Environnementale y una atención constante al equilibrio del viñedo.

La filosofía combina respeto y libertad: manejo preciso de la vegetación, rendimientos moderados, vendimia manual y una vinificación de mínima intervención. La idea es dejar que la altitud, el sol y la matriz ocre impriman carácter sin artificio. Un estilo sereno y artesanal, donde Ventoux se cuenta desde el paisaje, no desde el ruido.