Dominio de Pingus

Entre las parameras altas de Ribera del Duero, Dominio de Pingus en La Horra persigue la precisión como un oficio: las viejas cepas de Tinto Fino de Barroso y San Cristóbal, por encima de los 800 metros, se aferran a capas calizas, gravas antiguas y laderas arcillosas. Vendimia manual, selección parcela a parcela, rendimientos bajos y viticultura biodinámica traducen el terruño con nitidez, sin ruido, cada añada.

En bodega manda el tiempo: fermentaciones espontáneas, extracción delicada y una crianza larga en madera que afina la concentración sin perder pulso. La potencia aquí no se exhibe; se ordena y se sostiene.

Por eso Pingus se volvió referencia: tensión, profundidad y una energía fresca de altitud que conecta, de forma directa, con la memoria de esas viñas antiguas.

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