Jean-Marc Brocard
En Chablis, en Borgoña, la historia de Jean‑Marc Brocard comienza en 1973/74 con apenas 1,5 hectáreas en Préhy; con el tiempo, la familia ha construido una de las referencias imprescindibles de la denominación. El eje es el Chardonnay sobre calizas kimmeridgianas, cargadas de fósiles marinos, interpretado a través de un gran mosaico de parcelas, incluso cerca del territorio de Premier y Grand Cru.
La apuesta por el viñedo llega primero: prácticas sostenibles y, más tarde, conversión a ecológico y biodinámico impulsada por Julien Brocard. En bodega se trabaja parcela por parcela: prensado preciso, fermentaciones decididas lote a lote, crianza principalmente en acero inoxidable y, cuando conviene, en roble neutro para aportar textura sin imponer estilo.
Así, Brocard convierte Chablis en paisaje legible: rigor, transparencia y respeto por el terruño, donde la técnica solo acompaña a la tierra.Jean-Marc Brocard
En Chablis, en Borgoña, la historia de Jean‑Marc Brocard comienza en 1973/74 con apenas 1,5 hectáreas en Préhy; con el tiempo, la familia ha construido una de las referencias imprescindibles de la denominación. El eje es el Chardonnay sobre calizas kimmeridgianas, cargadas de fósiles marinos, interpretado a través de un gran mosaico de parcelas, incluso cerca del territorio de Premier y Grand Cru.
La apuesta por el viñedo llega primero: prácticas sostenibles y, más tarde, conversión a ecológico y biodinámico impulsada por Julien Brocard. En bodega se trabaja parcela por parcela: prensado preciso, fermentaciones decididas lote a lote, crianza principalmente en acero inoxidable y, cuando conviene, en roble neutro para aportar textura sin imponer estilo.
Así, Brocard convierte Chablis en paisaje legible: rigor, transparencia y respeto por el terruño, donde la técnica solo acompaña a la tierra.