Prunier

En la ciudad de Cognac, en Charente, la Maison Prunier mantiene desde 1769 la disciplina silenciosa de la crianza. Con espíritu familiar, selecciona eaux‑de‑vie con rigor y deja que sus chais funcionen como un archivo vivo: humedad, ubicación de las barricas y elección del roble escriben capítulos distintos, hasta que el tiempo revela qué lotes deben conversar.

Prunier piensa en crus y procedencias, en destilación limpia y en gestión paciente de la madera. El ensamblaje busca tensión, no pulido, y la larga maduración permite que cada componente afirme su identidad.

El resultado son Cognacs de línea clásica y carácter reconocible, hechos para coleccionistas y conocedores que prefieren una nobleza sugerida, nunca ostentosa.

Para quien busca sustancia, es la firma de una casa que prefiere custodiar antes que adornar y deja que el tiempo se convierta en carácter.

Prunier

En la ciudad de Cognac, en Charente, la Maison Prunier mantiene desde 1769 la disciplina silenciosa de la crianza. Con espíritu familiar, selecciona eaux‑de‑vie con rigor y deja que sus chais funcionen como un archivo vivo: humedad, ubicación de las barricas y elección del roble escriben capítulos distintos, hasta que el tiempo revela qué lotes deben conversar.

Prunier piensa en crus y procedencias, en destilación limpia y en gestión paciente de la madera. El ensamblaje busca tensión, no pulido, y la larga maduración permite que cada componente afirme su identidad.

El resultado son Cognacs de línea clásica y carácter reconocible, hechos para coleccionistas y conocedores que prefieren una nobleza sugerida, nunca ostentosa.

Para quien busca sustancia, es la firma de una casa que prefiere custodiar antes que adornar y deja que el tiempo se convierta en carácter.