Thomas Schwarz
Sobre el lago Neusiedl, en el Leithaberg de Purbach, la mano de Thomas Schwarz se nota precisamente por su discreción. Desde que asumió la bodega familiar en 2005, el viñedo se trabaja en ecológico, sin pesticidas sintéticos y con suelos pensados para durar.
En bodega manda la mínima intervención: fermentaciones espontáneas, sin levaduras seleccionadas y sin barrica nueva como atajo. La crianza en fudres y grandes toneles deja hablar a la uva, mientras un antiguo sótano de piedra —excavado hace unos 300 años— regula el tiempo y la frescura.
Las laderas entre Purbach y Breitenbrunn descansan sobre calizas de conchas del mar Paratetis; en parajes como Eisner o Thenau hay cepas que rozan los 60 años. El resultado es Leithaberg con tensión mineral, estructura fina y una claridad que parece tallada, no fabricada.Thomas Schwarz
Sobre el lago Neusiedl, en el Leithaberg de Purbach, la mano de Thomas Schwarz se nota precisamente por su discreción. Desde que asumió la bodega familiar en 2005, el viñedo se trabaja en ecológico, sin pesticidas sintéticos y con suelos pensados para durar.
En bodega manda la mínima intervención: fermentaciones espontáneas, sin levaduras seleccionadas y sin barrica nueva como atajo. La crianza en fudres y grandes toneles deja hablar a la uva, mientras un antiguo sótano de piedra —excavado hace unos 300 años— regula el tiempo y la frescura.
Las laderas entre Purbach y Breitenbrunn descansan sobre calizas de conchas del mar Paratetis; en parajes como Eisner o Thenau hay cepas que rozan los 60 años. El resultado es Leithaberg con tensión mineral, estructura fina y una claridad que parece tallada, no fabricada.